NO ESTAMOS LOCOS-SABEMOS LO QUE QUEREMOS

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Foto de Pepe Haro

 

 

Con este título que coincide con el estribillo de una canción del grupo Ketama, la cual ha venido a mi mente a la hora de empezar a escribir esta entrada, quiero expresar mis opiniones respecto a un tema-los prejuicios que una parte de la población tiene sobre los psicólogos y su labor. Parte que espero y supongo va disminuyendo progresivamente, pero que por lo que percibo en comentarios y experiencias diarias sigue con fuerza todavía.

Los prejuicios
Hay una frase que quedó grabada en mi mente “Los prejuicios son pantallas que nos impiden ver a las personas que tenemos enfrente”, la pronunció uno de mis maestros, Ximo Tárrega, y creo que define bastante bien el tema. Yo añadiría que son una zona oscura de nuestro entendimiento, como una foto fija. Son muchos los estudios que afirman que el prejuicio, el estereotipo y los tópicos son medios de economía mental. Ante una determinada cuestión o persona ponemos una etiqueta y una pantalla. Así no nos paramos a analizar el hecho o la persona en cuestión, ya traemos el análisis de casa y si algo contradice nuestra creencia siempre podemos decir que “es la excepción que confirma la regla”.

Yo no estoy loco
Es frecuente encontrar esta expresión cuando a alguien se le aconseja acudir a terapia. Otra expresión del tipo, referida a los psicólogos, es “los loqueros” ¿De qué se alimentan estas ideas? En mi opinión de varios factores, uno es el miedo o preocupación de mantener una determinada imagen con ideas como “¿Qué pensarán de mí? No soy lo suficientemente bueno para resolver este problema yo solo”. Otro es la visión que algunos medios como el cine han proyectado sobre la psicoterapia, con personajes excéntricos y formas aún más excéntricas de proceder. Quién querría identificarse con una imagen así. Sin duda el desconocimiento es el gran agujero negro que concentra estas cuestiones. Voy a intentar aportar un poco de luz.

¿Qué es la psicoterapia?
Es un encuentro entre dos personas, un terapeuta y un cliente, en el que se tratan los problemas y dificultades de este último con el fin de encontrarles solución. En esta definición, aparentemente simple, hay otras cuestiones no especificadas, por ejemplo qué tipo de terapia, para qué tipo de cliente, qué relación se establece entre ambos, etc.
Existen muchos tipos de Psicoterapia, de escuelas y orientaciones con sus propias teorías. Hablaré de la que me sirve a mí como principal marco de referencia La Terapia Gestalt, nombrando alguno de sus puntos básicos de manera resumida. Quien deseé más información sobre el tema puede consultar el texto fundacional: PERLS, F., HEFFERLINE, R. y GOODMAN, P.: Terapia Gestalt: Excitación y crecimiento de la personalidad humana; Ed. Sociedad de Cultura Valle-Inclán, Ferrol, 2002.

-La Terapia Gestalt estudia las relaciones que se dan en la frontera entre una persona y su entorno, esta relación es el contacto.

-En este contacto se satisfacen las necesidades, pues somos capaces de regularnos con nuestro entorno contactando con él y tomando lo que necesitamos.

-Cuando este proceso se interrumpe es cuando llegan los problemas, se repiten “soluciones” que no funcionan y es necesario reestablecer el proceso sano que conduce a la regulación.

-Se pone el énfasis en el darse cuenta, en aumentar la consciencia de lo que está ocurriendo y en el ajuste creativo-en encontrar una nueva solución para este problema antiguo.

-Todo el trabajo se hace entre dos, no es el terapeuta el que busca las soluciones sino que ambos participan activamente. Movilizan los recursos del cliente, su consciencia ampliada y su creatividad a la hora de contactar con su entorno.

Además los terapeutas que se forman en Terapia Gestalt hacen una terapia personal, en la que comprueban desde la perspectiva del cliente los efectos que tiene en su vida.

Buscar ayuda
Seamos conscientes o no necesitamos a los demás, piensa en las mejores cosas que te hayan pasado en la vida: siempre están relacionadas con otras personas-amigos, parejas, hijos, padres, etc. Lo más importante de nuestra vida lo aprendimos gracias a otros, a su apoyo, consejo, ejemplos y problemas que nos hicieron enfrentar. El amor y la amistad las tenemos con otros navigate to this website. Llegamos a este mundo a través de otras personas, aprendimos y prosperamos gracias a ellos. Y si algo queda cuando nos vayamos será porque lo hemos transmitido a través de los genes y/o de nuestras relaciones y actos (obras) a los demás.

En esta sociedad tan individualista donde prima la competencia, sentirse incapaz de hacer algo solo puede verse como un defecto, cuando es la señal para conectarse de nuevo con los demás y co-operar co-laborar y com-partir. Los prefijos co/con/com hacen alusión a la reunión, la ayuda y el trabajo conjunto entre personas. El hombre que se construye a sí mismo es una visión miope, que solo ve una figura y no el fondo que la constituye, que impide comprender todo lo que se encuentra en perspectiva, en el horizonte. Que estamos hechos de los materiales experiencias y relaciones con los demás, somos una co-construcción más que una auto-construcción.

Pedir ayuda no nos hace de menos, nos hace más humanos. Pues aquellos que tratan de resolver por sí mismos situaciones en las que necesitan a otros terminan aislándose y perdiendo el contacto con el mundo, nuestro mundo.
Más allá de los prejuicios existe vida inteligente, aquella que nos permite resolver los problemas con otros, buscando la ayuda necesaria. Por lo tanto No estamos locos, sabemos lo que queremos y lo que necesitamos.

https://www.youtube.com/watch?v=lsjx_z7EjBc

 

 

 

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