El lazo fraternal-2ª parte

EL LAZO FRATERNAL-2ª Parte

Sabemos que en una situación de desatención se puede activar el miedo al abandono. En esta situación suele ocurrir que el niño reacciona con fuerza protestando, llamando la atención, agrediendo al hermano en ocasiones, todo lo que sea con el objetivo de recuperar el poder e influencia perdidos.
Los celos suelen surgir en el niño como expresión del miedo a ser abandonado. Al mismo tiempo la rabia y la frustración del hermano mayor desplazado del centro de atención puede provocar todo tipo de conductas hacia los padres y el hermano. No es de extrañar que empiece a exhibir maneras de comportarse más infantiles que corresponden a un período en el que se sentía más visto y seguro. La envidia de lo que posee el bebé hará que pretenda emularlo.
La paciencia y una respuesta comprensiva de los padres devolverán al niño la mirada que sentía perdida y necesita en este momento, así podrá tranquilizarse y sentirse más seguro.

Conforme el hermano pequeño crece y sus habilidades comunicativas y relacionales se desarrollan, empieza a interactuar de manera cada vez más frecuente y a llamar más la atención de los que le rodean. Puede ocurrir que a partir del año o año y medio, cuando el bebé cada vez hace más monerías y capta más las miradas y elogios, se reactiven en el mayor todos estos sentimientos de envidia, celos y rabia.

Pero el fenómeno de los celos no es unidireccional, al menos no siempre. Pronto el hermano pequeño empieza a imitar al mayor. La imitación es un mecanismo de aprendizaje básico para el ser humano y como tal cumple con una función adaptativa. Pero también podemos ver en esta imitación parte de una compensación, el hermano mayor sabe más, domina mejor el lenguaje y tiene sus medios de captar la mirada paterna. El pequeño comienza a sentir envidia y a comportarse como el mayor, habla de cosas que desconoce, hace como que sabe más de lo que sabe, se comporta como más grande. También desea lo que hace especial al hermano a ojos de sus padres.

Y por otra parte el niño desea diferenciarse, ser único y especial para sus progenitores. Porque ahí está otra de las formas de sobresalir, da igual si los padres admiran o no esa característica que el hijo muestra, puesto que lo que aquí importa es ser reconocido de algún modo. Si lo que hace atrae la atención sobre él eso es lo que tenderá a hacer, aunque sea motivo de riña o castigo.

Algunas teorías sostienen que el hermano que viene al mundo irá adquiriendo características contrarias a las de su hermano, irá cogiendo el lugar que no está ocupado por así decirlo. Si el hermano mayor es buen estudiante, el pequeño sería malo puesto que esta sería la forma de destacarse y diferenciarse frente a él y los padres.

El hermano pequeño parte de una gran diferencia a la hora de desarrollarse respecto al mayor. Cuando él llega al mundo tiene ya competencia en cuanto a afectos y cuidados. Sin embargo el mayor no tuvo que disputar con nadie esas atenciones. En ese sentido el pequeño tendrá que esforzarse desde el principio y suele ser un rasgo bastante común de los pequeños el que sean más seductores que los mayores.

 

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