El lazo fraternal 1ª Parte

 

EL LAZO FRATERNAL

Sobre el vínculo y las relaciones entre hermanos

 

Mucho se ha hablado y escrito sobre las relaciones madres/padres-hijos y el vínculo afectivo que se desarrolla entre estos-denominado apego. El apego se podría definir como la preferencia afectiva que el bebé establece con uno o varios de sus cuidadores. El bebé deseará estar lo más cerca posible de sus figuras de apego y reaccionará con ansiedad y llantos ante la separación. Estos sentimientos y acciones del pequeño denotan que ha establecido una relación especial, un vínculo emocional intenso e insustituible para él.

Pero hoy quisiera hablar de un tipo de relación distinta, en el seno de la familia, la relación entre hermanos, que crea otro lazo emocional, que tiene mucha importancia para el desarrollo personal y que triangula o pivota con la relación que cada niño tiene a su vez con sus progenitores.

Vamos a ponernos en situación desde el principio ¿Qué supone el nacimiento de un hermano para el hijo hasta entonces único? No creo que haya una única respuesta a esta cuestión, además del hecho obvio de que ese niño deja de ser el exclusivo.  Podríamos hablar de cómo los padres le han preparado o no para este acontecimiento; de la edad del niño o bebé; del momento familiar y el clima emocional; de cómo responden a las necesidades de este niño y hacen frente a los nuevos desafíos, etc.

Sea como fuere, se produce un cambio drástico en la vida de este pequeño. Ya no es el único, compartirá cuidados, atenciones, amor, espacio, tiempo y otras muchas más cosas que hasta ahora eran solo para él.

¿Y para el bebé recién llegado? ¿Qué supone ese encuentro? Sabemos que los bebés son capaces de escuchar en el útero, habrá oído la voz de su hermano a través del líquido amniótico cuando este se acercaba a la barriga de su mamá y luego será capaz de reconocerla una vez esté fuera. Formará parte de aquello del mundo exterior que el bebé ya conocía cuando se estaba gestando.

¿Y para los padres? ¿De qué manera afrontan el reto que supone criar a un recién nacido y al mismo tiempo siguen cuidando de su primogénito? Cómo se adaptan a la nueva situación. Al margen de aquellos cuidados que se han dado en llamar básicos o instrumentales y que forman parte de lo que podríamos llamar rutinas: por ejemplo el aseo y la alimentación, las necesidades afectivas ocupan un papel principal. El juego, la atención y la escucha hacia el mayor  se ven mermados, aun con las mejores intenciones, tanto en cantidad como en calidad.

Es obvio que el recién nacido requiere unas dedicaciones importantes y especiales. Y sería lógico que el mayor pudiera sentirse, en mayor o menor medida, algo desplazado y abandonado.

CONTINUARA…

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