CARETAS DE PIEL

carnaval

Cuando llega el carnaval podemos transformarnos por un día y jugar a ser quienes no somos. Los niños eligen a sus personajes de cuento o películas favoritos, los adultos a veces se convierten en aquello más alejado de su apariencia habitual: disfrazarse del sexo contrario por ejemplo.
El término máscara proviene del de persona. Esta palabra viene de personare (resonar) y alude a la máscara que los actores usaban en el teatro. Me parece interesante la relación entre dos términos que unen lo que se es con lo que se aparenta ser.

¿Quiénes somos?

Esta sencilla pregunta, al menos aparentemente, nos podría llevar a responder comenzando por nuestro nombre, la profesión a la que nos dedicamos, nuestro estado civil, etc. También podríamos responder acerca de nuestro carácter, lo que nos gusta o disgusta, de lo que somos capaces. Cada persona nombraría distintos aspectos para definirse, para definir lo que se llama su personalidad- el conjunto de rasgos y características únicas que le diferencian de otros.

Temperamento y Entorno

¿Cómo llegamos a ser lo que somos? Durante muchos años ciertas teorías apoyaron la idea que nuestra forma de ser estaba determinada de manera innata y no variaba a lo largo de nuestra vida. Más tarde llegaron nuevas ideas que ponían el acento en la importancia del entorno como moldeador de nuestro carácter y forma de actuar. Hoy en día, los nuevos descubrimientos apuntan a que los factores genéticos y ambientales interactúan. Dicho con otras palabras, las personas influimos en nuestro entorno a la vez que somos influidas por él. Somos el resultado, provisional, de las interacciones constantes con nuestro entorno, nuestras experiencias con él conforman lo que somos y nuestra visión de nosotros mismos.

Los espejos

A lo largo de nuestra historia tenemos relaciones con otras muchas personas, esa relación nos va dando un reflejo de nuestra imagen a través de como ellos nos ven, de lo que dicen de nosotros, de lo que nos hacen sentir a través de sus espejos. De igual modo nosotros ayudamos a formar las imágenes de los demás con nuestras devoluciones como espejos.
Puede ocurrir, como en la atracción de feria de los espejos, que algunas imágenes estén distorsionadas y nos hagan más pequeños o más grandes, más gordos o más flacos, más guapos o más feos. Algunas veces los reflejos pueden ser tan negativos que una persona crea que no vale para nada, o que se sienta tanto miedo que no actúe. En esas ocasiones, tal vez construyamos una defensa contra esos sentimientos que nos hacen sentir vulnerables. Un disfraz nuevo, que podría ser el de alguien fuerte que no necesita ayuda, una careta que nos permita ocultar lo que realmente sentimos para presentar una máscara “mejor” al mundo, una imagen de lo que creemos que “deberíamos sentir, ser o hacer”.

Afortunadamente a través de nuevas y buenas experiencias, con el apoyo necesario, podemos ampliar nuestra visión para darnos cuenta que sólo es una careta de piel que nos ponemos para sobrevivir. Que debajo de esa máscara, debajo de nuestro personaje, VIVE una persona que merece salir a escena.

 

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