El lazo fraternal-3ª parte

EL LAZO FRATERNAL-3

LOS ROLES DE LOS HIJOS


Con frecuencia cada uno de los niños va a ser calificado y clasificado en roles y contra roles opuestos: bueno vs malo, cariñoso vs desapegado, tranquilo vs nervioso y así en un largo etc de características y etiquetas. Dicha calificación, que puede ser verbal o no, va creando una imagen en los padres que actúa como espejo para el hijo. Es decir el hijo se ve como los padres le ven y así va formando su autoimagen. Su manera de comportarse tenderá a confirmar esa idea e imagen. En cierto momento de su desarrollo algunos niños son capaces de expresar con palabras este fenómeno, por ejemplo “pego porque soy malo”.
De este modo los hermanos representan sus papeles y buscan el poder de atracción con sus padres.
Esta competición puede transformarse en enfrentamientos agresivos entre ellos, lo cual puede provocar mucha ansiedad en los padres y pondrá a prueba sus capacidades para solventar la situación. De cómo se manejen en estas situaciones y del tipo de relación fraternal que fomenten dependerá en gran parte el futuro de la relación entre sus hijos.
En la relación triangular con los padres cada niño juega sus cartas con el fin de ganar la partida y obtener la ventaja que desean. Expongo un caso que resultará familiar, dos niñas en el salón viendo la tele mientras los padres están en la cocina:
– ¡mamá, me ha pegado!
-No, ha sido ella…
Un descubrimiento sorprendente para algunos padres es comprobar que sus hijos son capaces de apañárselas mejor solos en sus disputas que cuando ellos intervienen. Lo que está en juego es ganar a uno o dos de los padres y ponerlo a su favor y en contra del otro. Pero cuando no se da la posibilidad de que esto suceda los niños tienden a reorganizase solos y a solucionar el conflicto.
Algunos padres temen tanto el conflicto que siempre intervienen y por lo tanto lo refuerzan.
Puede que tiendan a tomar partido por uno de los contendientes, en cuyo caso este provocará situaciones conflictivas a la menor ocasión. Suele ser el caso de padres que identifican a uno de sus hijos como el bueno, mientras este niño de forma soterrada manipulará las condiciones para fastidiar al otro hermano sin ser descubierto.
En estos casos el resentimiento del “malo” hacia sus padres y hermano irá aumentando y como consecuencia sus acciones resultarán reprobables con lo que cada vez se sentirá peor y actuará peor creando un círculo vicioso de difícil salida. La relación entre ambos hermanos se dañará gravemente si nadie lo remedia. En un futuro como adultos podría seguir el resentimiento o el distanciamiento “siempre fue el preferido” “solo le querían a él” “ a mí no me hacían caso”

ALGUNAS IDEAS PARA FOMENTAR RELACIONES FRATERNALES SALUDABLES

Creando un buen lazo fraternal

Desde pequeños involucrar a todos en los juegos: os padres pueden incluir a todos los hermanos en juegos y actividades de modo que todos puedan participar y colaborar. Si identifico a mi hermano como alguien con quien puedo jugar, un compañero de diversión, mi manera de verle será positiva e incluso cuando haya conflictos desearé restablecer la relación porque el juego es vital para el niño y por encima de todo deseará jugar. Los niños que son compañeros de juego establecen una relación de apoyo y confianza puesto que a través del juego se fomenta la comunicación, el apoyo y la confianza. Estos aspectos hacen que la relación entre ellos se fortalezca.
Dejar que solucionen sus conflictos: como decía antes, en muchos casos los conflictos son creados por los niños con finalidad ventajista. Si descubren que no pueden recurrir a esta estrategia de manipulación dejarán de usarla. En todo caso los conflictos son inherentes a su relación y a cualquier otra relación entre personas. Los hermanos tienden a reorganizar su relación, se co-regulan, si se deja el tiempo y el espacio para ello. Si además somos modelos como padres en cuanto a la negociación y acuerdos facilitaremos que adopten estas actitudes de manera creativa para solucionar sus problemas.
Evitar las etiquetas y comparaciones: cada niño es diferente y único, si hacemos de esa diferencia una comparación entre buenos y malos, listos y tontos estaremos fomentando una relación fraternal de celos y envidias. Evita los “eres” con tus hijos y las comparaciones del tipo “tu hermana es mejor estudiante que tú” “podrías aprender de tu hermano”. Valora lo que te guste y apóyales en sus dificultades sin etiquetarlos.

El lazo fraternal-2ª parte

EL LAZO FRATERNAL-2ª Parte

Sabemos que en una situación de desatención se puede activar el miedo al abandono. En esta situación suele ocurrir que el niño reacciona con fuerza protestando, llamando la atención, agrediendo al hermano en ocasiones, todo lo que sea con el objetivo de recuperar el poder e influencia perdidos.
Los celos suelen surgir en el niño como expresión del miedo a ser abandonado. Al mismo tiempo la rabia y la frustración del hermano mayor desplazado del centro de atención puede provocar todo tipo de conductas hacia los padres y el hermano. No es de extrañar que empiece a exhibir maneras de comportarse más infantiles que corresponden a un período en el que se sentía más visto y seguro. La envidia de lo que posee el bebé hará que pretenda emularlo.
La paciencia y una respuesta comprensiva de los padres devolverán al niño la mirada que sentía perdida y necesita en este momento, así podrá tranquilizarse y sentirse más seguro.

Conforme el hermano pequeño crece y sus habilidades comunicativas y relacionales se desarrollan, empieza a interactuar de manera cada vez más frecuente y a llamar más la atención de los que le rodean. Puede ocurrir que a partir del año o año y medio, cuando el bebé cada vez hace más monerías y capta más las miradas y elogios, se reactiven en el mayor todos estos sentimientos de envidia, celos y rabia.

Pero el fenómeno de los celos no es unidireccional, al menos no siempre. Pronto el hermano pequeño empieza a imitar al mayor. La imitación es un mecanismo de aprendizaje básico para el ser humano y como tal cumple con una función adaptativa. Pero también podemos ver en esta imitación parte de una compensación, el hermano mayor sabe más, domina mejor el lenguaje y tiene sus medios de captar la mirada paterna. El pequeño comienza a sentir envidia y a comportarse como el mayor, habla de cosas que desconoce, hace como que sabe más de lo que sabe, se comporta como más grande. También desea lo que hace especial al hermano a ojos de sus padres.

Y por otra parte el niño desea diferenciarse, ser único y especial para sus progenitores. Porque ahí está otra de las formas de sobresalir, da igual si los padres admiran o no esa característica que el hijo muestra, puesto que lo que aquí importa es ser reconocido de algún modo. Si lo que hace atrae la atención sobre él eso es lo que tenderá a hacer, aunque sea motivo de riña o castigo.

Algunas teorías sostienen que el hermano que viene al mundo irá adquiriendo características contrarias a las de su hermano, irá cogiendo el lugar que no está ocupado por así decirlo. Si el hermano mayor es buen estudiante, el pequeño sería malo puesto que esta sería la forma de destacarse y diferenciarse frente a él y los padres.

El hermano pequeño parte de una gran diferencia a la hora de desarrollarse respecto al mayor. Cuando él llega al mundo tiene ya competencia en cuanto a afectos y cuidados. Sin embargo el mayor no tuvo que disputar con nadie esas atenciones. En ese sentido el pequeño tendrá que esforzarse desde el principio y suele ser un rasgo bastante común de los pequeños el que sean más seductores que los mayores.

 

El lazo fraternal 1ª Parte

 

EL LAZO FRATERNAL

Sobre el vínculo y las relaciones entre hermanos

 

Mucho se ha hablado y escrito sobre las relaciones madres/padres-hijos y el vínculo afectivo que se desarrolla entre estos-denominado apego. El apego se podría definir como la preferencia afectiva que el bebé establece con uno o varios de sus cuidadores. El bebé deseará estar lo más cerca posible de sus figuras de apego y reaccionará con ansiedad y llantos ante la separación. Estos sentimientos y acciones del pequeño denotan que ha establecido una relación especial, un vínculo emocional intenso e insustituible para él.

Pero hoy quisiera hablar de un tipo de relación distinta, en el seno de la familia, la relación entre hermanos, que crea otro lazo emocional, que tiene mucha importancia para el desarrollo personal y que triangula o pivota con la relación que cada niño tiene a su vez con sus progenitores.

Vamos a ponernos en situación desde el principio ¿Qué supone el nacimiento de un hermano para el hijo hasta entonces único? No creo que haya una única respuesta a esta cuestión, además del hecho obvio de que ese niño deja de ser el exclusivo.  Podríamos hablar de cómo los padres le han preparado o no para este acontecimiento; de la edad del niño o bebé; del momento familiar y el clima emocional; de cómo responden a las necesidades de este niño y hacen frente a los nuevos desafíos, etc.

Sea como fuere, se produce un cambio drástico en la vida de este pequeño. Ya no es el único, compartirá cuidados, atenciones, amor, espacio, tiempo y otras muchas más cosas que hasta ahora eran solo para él.

¿Y para el bebé recién llegado? ¿Qué supone ese encuentro? Sabemos que los bebés son capaces de escuchar en el útero, habrá oído la voz de su hermano a través del líquido amniótico cuando este se acercaba a la barriga de su mamá y luego será capaz de reconocerla una vez esté fuera. Formará parte de aquello del mundo exterior que el bebé ya conocía cuando se estaba gestando.

¿Y para los padres? ¿De qué manera afrontan el reto que supone criar a un recién nacido y al mismo tiempo siguen cuidando de su primogénito? Cómo se adaptan a la nueva situación. Al margen de aquellos cuidados que se han dado en llamar básicos o instrumentales y que forman parte de lo que podríamos llamar rutinas: por ejemplo el aseo y la alimentación, las necesidades afectivas ocupan un papel principal. El juego, la atención y la escucha hacia el mayor  se ven mermados, aun con las mejores intenciones, tanto en cantidad como en calidad.

Es obvio que el recién nacido requiere unas dedicaciones importantes y especiales. Y sería lógico que el mayor pudiera sentirse, en mayor o menor medida, algo desplazado y abandonado.

CONTINUARA…

INTRODUCCIÓN A LA TERAPIA GESTALT INFANTIL-2ª EDICIÓN

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Introducción a la Terapia Gestalt Infantil desde un enfoque relacional

La Terapia Gestalt se sitúa dentro de la perspectiva de campo, una perspectiva de la relación. La problemática del niño es también la problemática del campo padres-niño, donde ambos se afectan mutuamente y en donde el síntoma del niño es el síntoma de su relación.

La Terapia Gestalt Infantil apoya la forma natural en que nos desarrollamos.
El énfasis que pone en promover la consciencia de las situaciones y los ajustes creativos a las mismas, ayuda a los padres y los niños a ser capaces de crecer y afrontar los retos de un desarrollo siempre cambiante y lo convierte en un enfoque especialmente adecuado para la Psicoterapia Infantil. En los últimos años se ha comprobado que trabajar conjuntamente con padres y niños aumenta la eficacia terapéutica.

En estos talleres veremos cómo poder trabajar, desde la Terapia Gestalt, con los padres y los niños para que puedan ser capaces de transformar su relación. Mostraremos un modelo relacional donde el objetivo de la terapia es la relación padres-niño.

Dado que el niño es dependiente de su entorno, en especial de los padres, es necesario observar y concienciar de la influencia que ellos tienen para poder transformar esa relación, promover los ajustes creativos que les permitan verse de modo diferente y explorar las posibilidades que les ofrece su interacción. Ayudamos a los niños y a sus familias a desarrollar habilidades que les permitirán ser más flexibles y creativos en su entorno.

CONTENIDOS
  1. Bases teóricas y Conceptos Generales
    1. Conceptos generales de la Terapia Gestalt (TG)
    2. Particularidades de la TG con niños
    3. El enfoque relacional
  2. La evaluación-Objetivos y Fases
    1. La evaluación individual
    2. La evaluación relacional familiar
    3. Herramientas de evaluación
  3. El trabajo de intervención con los niños y las familias
    1. Objetivos generales y específicos
    2. Intervención individual y conjunta
    3. Casos especiales
  4. Técnicas básicas
    1. Juego
    2. Dibujo y plastilina
    3. Los cuentos
    4. El movimiento
Fechas

27-28 Octubre 2018

24-25 Noviembre 2018

15-16 Diciembre 2018

19-20 Enero 2019

Horario

Sábados de 10:00 a 14:00h y de 16:00 a 20:00h

Domingos de 10:00 a 13:30h

Lugar: TEOM C/Camilo Flammarión n.º 15 Elche (Alicante)

4 talleres de fin de semana
Precio: 125 € por taller *

* Esta formación consta de cuatro talleres, no es posible la inscripción a talleres sueltos. En caso de no poder acudir a alguno de ellos o parte de los mismos debería abonarse la cantidad igualmente.

Los talleres se podrán abonar en su totalidad de una vez, antes del comienzo de la formación, o al comienzo de cada taller.

Para reservar la plaza en estos talleres será necesario abonar la cantidad de 50€ antes del día 14 de Septiembre de 2018.

Imparten :

David Boix

Psicólogo y Psicoterapeuta,me he formado en Terapia Gestalt Infantil y Adolescente con Guadalupe Amescua, Violet Oaklander, Carmen Vázquez y Emilia Landete.

También estoy formado en Psicoterapia del Desarrollo Somático,Máster en Patrones del Movimiento en el Center for Somatic Studies de Nueva York, con Ruella Frank.

Actualmente ejerzo la Psicoterapia Infantil en el centro TEOM www.teom.es del que soy socio co-fundador.

Mª Eva Valencia

Pedagoga. Socia Co-fundadora de TEOM

Especializada en los ámbitos de la Orientación Educativa y la Educación Especial, he desarrollado talleres y programas específicos en dichos ámbitos, tales como escuelas de padres y madres, talleres para niños y niñas con discapacidad psíquica y estimulación cognitiva.
En la actualidad me dedico a la mejora de habilidades sociales, dificultades de aprendizaje y problemas relacionales en niños y adolescentes. Por otra parte, realizo talleres de estimulación de memoria y atención con personas mayores.

-Se entregará a los asistentes un certificado de horas

Información e Inscripciones: david@teom.es 662142995 y eva@teom.es 699386075

APOYO EN LOS ESTUDIOS-AYUDANDO A ESTUDIAR (SEGUNDA PARTE)

 

EL PAPEL DE LA FAMILIA EN LOS ESTUDIOS

 

 

 

Segunda parte

 

Tras haber tratado en una primera parte de cómo podemos ayudar a nuestros hijos en su aprendizaje desde el punto de vista organizativo e instrumental, vamos a reflexionar acerca del importante papel que desempeñamos en el aspecto emocional, ya que éste está relacionado con la motivación y el éxito académico.

 

Puesto que este plano emocional es bastante amplio ya que abarca aspectos tanto individuales de los padres, así como de los existentes en las relaciones familiares, hablaremos en este artículo de alguno de ellos y que considero más relevantes.

Comenzaremos por nuestras expectativas.

 

 

Una expectativa es aquello que consideramos que es más probable que suceda.

 Es una suposición centrada en el futuro, que puede ser o no realista.

TODOS TENEMOS EXPECTATIVAS SOBRE NUESTROS HIJOS.

 

Es importante analizar las expectativas que tenemos respecto a los resultados académicos de nuestros hijos.

 

Estas expectativas son las responsables de muchas reacciones sin darnos cuenta.

Os pediría que en este momento os hicierais unas preguntas:

¿QUÉ ESPERAMOS QUE NUESTROS HIJOS CONSIGAN?

¿CREO QUE SON REALISTAS?

Es necesario que se ajusten lo máximo posible a la realidad ya que en muchas ocasiones los padres tenemos unas expectativas que no se fundamentan en las verdaderas capacidades, intereses,  necesidades… de nuestros hijos.

OS PROPONGO UN EJERCICIO DE REFLEXIÓN

si alguna vez habéis pensado así o alguien cercano

A veces…

  • Damos por hecho que nuestros hijos son buenos en algo porque a nosotros se nos da bien, o a sus hermanos.

  • En ocasiones ocurre que queremos empujarlos hacia actividades, metas, profesiones (o sueños )que son nuestros y no de ellos, que no hemos podido conseguir nosotros.

Este hecho ocurre a menudo en la elección de las extraescolares cuando son más pequeños:

  • Yo quise aprender a tocar el piano, y como no pude, apunto a mi hijo. O bien yo hice danza y como fue una gran experiencia para mí, pienso que también lo será para mi hija. Es lo que nosotros queremos, pero quizás ellos no.

  • Quizás necesiten vivir una situación diferente a la nuestra.

  • O es posible que sintamos preferencia por un campo profesional, pensando tal vez que es el que mejor va con ellos y los guiamos hacia ese oficio. Pensamos que ese desempeño profesional les dará una buena posición, prestigio, dinero, la felicidad.

Nuestras expectativas son en muchos casos EMOCIONES OCULTAS que nos llevan a actuar de una determinada manera.

¿QUÉ PODEMOS HACER?

  • Debemos en la medida de lo posible conocer los por qués, las finalidades que se esconden tras nuestros pensamientos.

  • Estar alertas, ser conscientes de estas situaciones y pensar que amamos a nuestros hijos, pero son personas distintas a nosotros.

Nos alegraremos con SUS triunfos y nos van a entristecer sus fracasos, pero son personas que tienen que aprender a vivir, a elegir, a ser responsables de sus decisiones.

He visto en mi trayectoria profesional muchos casos donde sucedía. Recuerdo una madre de universitaria que le tomaba las lecciones.

La madre sentía el estudio de su hija como una experiencia vital propia. La hija tenía que aprobar para que la madre sintiera el éxito en su vida.

Pensad por un momento cómo se podía sentir su hija.

Otro aspecto fundamental es nuestro lugar en su aprendizaje:

Dónde estamos situados.

Para empezar me gustaría parar un momento a reflexionar sobre el significado de estas palabras:

“apoyo en los estudios- ayudando a estudiar”

Apoyar -favorecer,

Ayudar -colaborar.

Estas palabras se encontrarían en el término medio entre ignorar, no ofrecer ningún apoyo (desamparar, desasistir)y hacer por ellos, resolverles los problemas (sobreprotección).

Imaginad una escala donde el 0 es desamparo y el 10 la sobreprotección. El 5 sería el punto intermedio, el equilibrio.

¿DÓNDE ESTOY?

  • Si tengo dos hijos, ¿mi postura es la misma (encuentro ese equilibrio con los dos? Puedo estar sobreprotegiendo a uno y no atendiendo al otro?

  • ¿Cómo me hace sentir el estar en esa posición?

  • Si mi manera de gestionar el tema de los estudios de mi hijo/a me hace sentir mal, ¿cómo puede estar influyendo en la relación que tengo con él?

En muchas ocasiones este tema es origen de tensiones, distanciamientos, estrés,…en el ámbito familiar.

 

EL SER CAPACES DE ENCONTRAR ESE NIVEL INTERMEDIO NOS PUEDE AYUDAR A MEJORAR LA RELACIÓN/COMUNICACIÓN CON NUESTROS HIJOS, REBAJAR NUESTRO NIVEL DE ESTRES Y POTENCIAR LA AUTONOMÍA Y EL DESARROLLO MADURATIVO DE NUESTROS HIJOS.

        A veces se pone el acento en el fin y no en el proceso. Lo         importante es que entregue el trabajo, pero tal vez necesite         aprender de un error.

NUESTROS HIJOS NOS NECESITAN PERO NO TODO EL TIEMPO NI PARA TODO.

Por otro lado, hay veces que existen factores que entorpecen el buen desarrollo del aprendizaje.

A veces es necesario indagar si hay algún obstáculo como puede ser el desconocimiento de las técnicas de estudio, como por ejemplo no saber hacer esquemas, o técnicas de memorización o bien un problema de ajuste emocional, algo que le preocupa y no es capaz de poder concentrarse.

Ante problemas a la hora de estudiar, es muy importante que los padres estemos alerta, y observemos para averiguar cuál puede ser la causa y poder ofrecer las soluciones necesarias en cada situación.

Por ejemplo, un chico que no va bien en los estudios y lo apuntan a una academia. Será una buena solución si necesita un refuerzo curricular pero no si el origen es otro. Puede ser que tenga un problema con un compañero en el instituto, o que sus padres se vayan a separar, o que tenga un problema con su físico, etc. En esos casos, sería necesaria la ayuda de un especialista.

Me gustaría finalizar recordando la importancia de nuestro papel como padres en el desarrollo académico de nuestros hijos y de ser conscientes de nuestra labor en la construcción de su aprendizaje, ya que éste abarca  tanto aspectos físicos y materiales como emocionales.

 

APOYO EN LOS ESTUDIOS-AYUDANDO A ESTUDIAR

EL PAPEL DE LA FAMILIA EN LOS ESTUDIOS

Primera parte

Técnicas de estudio

Técnicas de estudio

Los padres influimos en el estudio de los hijos, en ocasiones ayudamos y otras sin darnos cuenta entorpecemos en cierto modo sus estudios sin ser conscientes de ello.

Para propiciar el estudio, los padres podemos influir, favorecer en dos tipos planos, entornos o situaciones: Un entorno físico y un entorno interno, que podíamos llamar emocional.

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MOVIÉNDOTE CON TU BEBÉ

El movimiento es una intención que fluye a través del cuerpo. Nace de una necesidad(es por algo) de la que es expresión corporal, y va hacia el objeto de su deseo(es para algo). Se traslada a través del espacio y el tiempo como una flecha lanzada hacia un objetivo. También  comunica algo: un impulso, un deseo, una ambición de algo o alguien (el destinatario de ese mensaje corporizado).

En los bebés el movimiento y el deseo son la misma cosa.

En el adulto el movimiento puede ser la expresión de un mensaje existencial, de una vieja historia que se va repitiendo a través de las relaciones, en particular de la que mantiene con su bebé. Refleja un pasado que se hace presente tomando forma en el cuerpo.  El movimiento es la forma sostenida por el fondo de una emoción y  de un recuerdo que se hacen presentes.  Quizá por  un miedo o una tristeza que se repiten “Si no estoy contigo…” “Si no me miras…”, en donde los puntos suspensivos podrían conducir al trauma, a la herida emocional que se podría reabrir. Tal vez a la ansiedad de alcanzar  unos ojos que no estaban o eran difíciles de encontrar.

“Si te digo no…no me vas a querer”-la desaprobación de unos padres que le rechazaban si les negaba algo, actualizada ante la amenaza de que la historia se repita con su bebé  y expresada mediante un anhelo, un temor que se mueve con él y  le dice “no me abandones”.

Ante el peligro, un bebé que estaba explorando su entorno cercano, reacciona regresando a la base segura que proporciona el contacto con la madre, por ejemplo. Una vez tranquilizado puede volver a moverse por el mundo. Pero si el peligro es crónico, y se siente siempre rondando, no va a haber la seguridad que permita el distanciamiento y la diferenciación. El bebé que crece hasta convertirse en adulto teme la separación y la evita a toda costa. Se agarra buscando seguridad y tratando de evitar el miedo.

En el otro extremo, podríamos tener el ejemplo de  un padre cuya madre sintió que era con él (y quizá todavía sienta)  muy absorbente-tanto que correría el riesgo de “desaparecer”. Un padre cuyo empeño por no repetir la historia, con su bebé, le podría llevar a dejar excesiva libertad a su hija proyectando su experiencia en la niña “No quiero que le pase como a mí”, “si estoy muy encima de ti, si no te doy el espacio, podrías desaparecer”.

Son situaciones presentes que, de un modo u otro, se superponen a las historias pasadas e interfieren en la nueva relación progenitores-bebés, constriñendo y limitando las posibilidades. Situaciones que de no hacerse conscientes y actualizarse en un contacto creativo con la novedad, corren el riesgo de convertirse en problemáticas, porque bloquean el desarrollo sano y la escritura de una nueva historia, verdaderamente original y auténtica.

Las historias creadas  tienen protagonistas que representan papeles y guiones pre- escritos, son estáticas y repetitivas. Las nuevas historias se pueden ir escribiendo con una conciencia ampliada de la situación, los medios y las soluciones. Pueden ir creándose a través de nuevos modos de sentir y moverse con el bebé. Se escriben conjuntamente y van cambiando continuamente, pues en el proceso del desarrollo nos vamos transformando mutuamente.

Moviéndonos y creciendo juntos.

 

UNA NUEVA VIDA LLEGA (Y SIN LIBRO DE INSTRUCCIONES)

 

PARTE I

Escuela de bebés, mamás y papás

El nacimiento de un hijo es un hecho trascendental en nuestras vidas, se convierte en un  motivo de ilusión y felicidad y al mismo tiempo de preocupaciones y cuestionamientos sobre cómo hacemos las cosas con él.

 

Consciente e inconscientemente nuestra relación con él se ve afectada por los temperamentos y estilos de ambos y por las expectativas e historia personal que nos influyen como padres.

LA FUNCIÓN DEL NIÑO

Ya desde antes de nacer los padres suelen formarse una imagen ideal del futuro hijo. Qué carácter tendrá, qué le gustará, qué hará, etc. Muchos de los problemas posteriores surgirán cuando el niño rompa el guión, se separe de lo que los padres habían ideado para él y no se adapte a las expectativas.

  En algunas ocasiones el bebé viene al mundo con una difícil misión encomendada por los padres, por ejemplo salvar la pareja, sustituir a un bebé fallecido o hacer compañía al hermano mayor. Una vez nace el bebé sigue recibiendo atribuciones por parte del entorno que le rodea: tiene la nariz de su padre, el carácter de su madre, es bueno porque duerme, es malo porque llora, etc.  

Conocer qué es lo que esperamos de nuestros hijos y para qué vinieron al mundo nos ayudará a esclarecer nuestro comportamiento y de dónde vienen algunas de nuestras satisfacciones y frustraciones con ellos. Muchos de los problemas que a veces tenemos con los niños provienen del hecho de que  no se ajustan a lo esperado y eso nos genera contrariedad o rabia. Por el contrario a veces nos enorgullecemos cuando realizan nuestros deseos.

COMUNICACIÓN

El niño en los primeros meses de vida es absolutamente dependiente de su entorno. No puede alimentarse solo, ni desplazarse en el espacio, ni limpiarse o decir qué le duele.

Prácticamente lo único que puede hacer es expresar que tiene una necesidad mediante el llanto, es el  medio de expresión que le permite alertar a los que le rodean de que hay algo que no marcha bien y necesita ser atendido: tiene hambre, el pañal mojado o el dolor de un diente que le está saliendo. Aparte de medio de comunicación, llorar le sirve para descargar la tensión de su organismo y aliviar en parte su malestar. No apreciar, en lo que de útil tiene, el llanto y hacer caso omiso de este solo servirá para que el niño se sienta poco valioso, abandonado y se resigne a que sus esfuerzos no sirven para nada.

 

Mientras el bebé no se pueda expresar con palabras, tenemos que interpretar lo que le pasa y necesita a través de lo que observamos (sus gestos y movimientos) de lo que escuchamos (llanto, risas) o de lo que notamos en nuestro propio cuerpo cuando le sostenemos en brazos-se agita rápidamente por ejemplo.

Gracias a estas sensaciones y a las emociones, que se generan en la interrelación con nuestros bebés, los padres sabemos lo que hemos de hacer y pensar. Nos permite ponernos en su lugar de una manera empática y adivinar lo que ocurre.

Existe una resonancia, algo que vibra dentro de nosotros como respuesta a lo que percibimos con él,  que tiene que ver también con nuestra historia. Si percibimos irritación en el llanto de nuestro bebé y el enfado es una emoción difícil de sentir en nuestra vida tal vez vamos a tratar de calmarle con más ansiedad.

Necesitamos ir poniendo palabras por él -tienes hambre eh?- Como un modo de expresar lo que el bebé no puede con palabras, de comprenderle y de hacer que se sienta comprendido.

Así comenzamos a crear  los primeros capítulos de nuestra historia, una historia que durará toda la vida.

 CONTINUARÁ……..

http://teom.es/escuela-de-bebes-mamas-y-papas/ 

CUANDO LLEVAR A UN NIÑO A TERAPIA: EL SONIDO DE LAS CAMPANAS

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Foto: Andrea Pérez Boix

CUANDO LLEVAR A UN NIÑO A TERAPIA: EL SONIDO DE LAS CAMPANAS

Igual que los sonidos de las campanas marcan las horas o ciertos acontecimientos, hay señales que nos indican que alguna cosa pasa con nuestro hijo y que es hora de hacer algo, de poner remedio, de buscar ayuda.

Un problema que lleva ocurriendo desde hace tiempo, que se repite y que piensas que el tiempo curará, es precisamente el tipo de problema que necesita solución urgente porque se agravará con el paso del tiempo. Su reiteración es una señal de alarma que nos muestra la presencia de una dificultad a la que debemos atender con urgencia.

Aquellas situaciones repetitivas, que ya has tratado de solucionar sin resultado o que simplemente no sabes cómo arreglar, son las candidatas ideales para buscar ayuda.
Es importante saber que cuanto más tiempo pasa más crónico se vuelve un problema y más cuesta de ser tratado.

TERAPIA: POR QUÉ Y PARA QUÉ

La ayuda de alguien externo que puede ver el problema con más perspectiva y distancia, ya que los que se hallan inmersos en él no disponen en ocasiones de la tranquilidad ni de la visión de conjunto que requiere la situación. El Profesional, Pedagogo o Psicólogo, ayuda a conocer y reconocer lo que está pasando. Orienta, aconseja y apoya para encontrar las soluciones.

Con el niño crea un tipo de relación diferente a la que está habituado, una relación que permite la confianza necesaria para la colaboración. Le ayuda a conocerse, a comprender lo que está haciendo y sintiendo. Luego empiezan a hacer cosas diferentes, creativas y más ajustadas, que le ayudan a responder mejor a su entorno, a relacionarse de manera más saludable con él.

A los padres les ayuda a ser más conscientes de su contribución a la situación. También de cómo pueden cooperar para solucionar el problema. Les apoya para que puedan ser más creativos y superen las dificultades.

Así, padres, niño y psicoterapeuta forman un equipo que trabaja en la misma dirección: la de crear unas condiciones favorables para relacionarse mejor en el entorno familiar.